Fervor de multitudes bajo el sol

La Hermandad de Valme celebró el estricto cumplimiento de los horarios. El buen tiempo acompañó durante toda la jornada a los peregrinos llegados de toda Sevilla.

Desde las 8.00 horas el estruendo de cohetes se oía en toda Dos Hermanas, y seguramente hasta en el barrio de Bellavista (Sevilla). El ruido indicaba que la Virgen de Valme había salido a la hora prevista para iniciar una vez más -y ya van 116 años- su recorrido de unos 10 kilómetros hasta la ermita de Cortijo de Cuarto, en las inmediaciones de Bellavista, un barrio que, con Dos Hermanas, se suma cada tercer domingo de octubre a esta celebración que figura entre las más multitudinarias de Andalucía.

Fueron más de 200.000 las personas que ayer acompañaron a la protectora de Dos Hermanas, vestida para la ocasión con el manto de terciopelo azul que data de 1957 y que fue donado por suscripción popular. Y también lucía su flamante toca bordada en oro, un estreno salido de las manos de José Antonio Grande de León y regalo de Salvador Madroñal, hermano, escultor e imaginero. La elegancia de la protectora de Dos Hermanas lucía con todo su esplendor desde lo alto de una carreta exornada con flores de papel de seda de color naranja y blanco, conforme a la tradición. De hecho, la carreta ya fue decorada en estos tonos en 2006, cuando se decidió recuperar un color que tan sólo se había utilizado para la romería de 1970.

El cortejo lo formaron otras 15 carretas y 33 galeras, además de 600 caballistas y 200 coches de caballos para conformar la romería con más participación tras la del Rocío. Precisamente, la primera de las carretas detrás de la Virgen de Valme pertenecía a otros insignes romeros, los miembros de la Hermandad del Rocío de Dos Hermanas. “Hemos tenido suerte, porque en el sorteo de posición nos tocó ir los décimos, pero luego lo cambiamos por el segundo y a última hora el primero no pudo venir, así que salimos justo detrás de la Virgen de Valme, como hace dos años”, relató el hermano mayor, Jesús Torres desde la comitiva.

Sobre las 10.00 horas la colorida estela, no sólo por las carretas dibujadas con flores de papel sino también por las numerosas mujeres que se visten de flamenca para la ocasión, se despidió de Dos Hermanas y de las autoridades locales que la habían acompañado hasta el momento. La avenida de la Libertad era ya una masa uniforme de personas con la junta de gobierno de la Hermandad de Valme al frente de la organización de la fiesta mayor de Dos Hermanas por excelencia, y eso que, aunque muchos lo crean, la Virgen de Valme no es su patrona.

El hermano mayor, Francisco Díaz Terrero, es un hombre algo tímido y tranquilo a la hora de hablar, pero no podía evitar mostrar una sonrisa de oreja a oreja cuando recibía los elogios de los peregrinos, que agradecían su trabajo durante el camino. “Muy bien”, “lo estáis haciendo muy bien, esperemos que todo siga igual”, le animaron durante el recorrido. “Intentaremos cumplir los horarios”, acertó a decir el hermano mayor, que compartía la alegría del día más señalado de la corporación con la responsabilidad de que todo saliera bien…

Y salió bastante bien. Por quinto año consecutivo, no se retrasó -que antes era uno de los mayores problemas a los que se enfrentaba la celebración- y el cortejo llegó a Cortijo de Cuarto antes de las 14.00 horas, lo que le permitió a los devotos un amplio margen de tiempo de recogimiento en la ermita y de disfrute de su Virgen de Valme, porque no hay que perder de vista que ésta es una fiesta con profundo sentimiento religioso.

Eso, aunque durante la estancia en las inmediaciones de la ermita, hubiera tiempo para cantar, bailar, comer… En definitiva, disfrutar de una jornada de convivencia y de encuentros -porque muchos que tuvieron que dejar Dos Hermanas vuelven con motivo de esta convocatoria cada año- bajo la mirada cómplice de la Virgen de Valme.

Entre tantos peregrinos, había todo tipo de historias. Joaquín Pérez, un administrativo de 47 años y nacido en Sabadell, recordó como sus padres, que tuvieron que emigrar a Cataluña, lo llevaban todos los años a la romería. “Era un viaje muy largo que mi padre hacía en coche, y de camino nos contaba todo lo referente a la Virgen de Valme”, rememoró con marcado acento. “Una vez de adolescente no quería ir, quería quedarme con mi novia, y se fue él sólo, y precisamente hoy me pasa lo mismo con mi hijo, que se quedó allí, por lo que mi padre debe de estar riéndose en el cielo”, agregó.

Un cielo que se portó bien con los devotos porque la jornada lució con sol todo el día, pero sin que hiciera demasiado calor, algo que celebraron las miles de personas que comieron al aire libre en torno a la ermita, a ritmo de palmas, cantes y bailes.

Llegó la hora de regresar, a las 17.30 horas y tras el rezo del rosario, la comitiva se puso de nuevo en marcha, para cumplir con los horarios. Y de nuevo los horarios. Porque éstos son muy importantes para que la celebración se desarrolle bien. De hecho, este año una de las novedades fue que el horario previsto para que la Virgen de Valme saliera de la ermita se adelantó media hora, de las 18.00 a las 17.30 horas. Todo con el objetivo de estar a las 21.00 horas en la venta Las Palmas. Entonces fueron muchos los que aprovecharon para marcharse a casa o a algún bar para ver el partido del Sevilla FC, para cuyo comienzo se habían coordinado perfectamente de manera que no se perdieron tampoco esta otra devoción.

Pero todavía quedaron miles de personas con la Virgen de Valme para acompañarla hasta su entrada en Santa María Magdalena antes de la medianoche.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *