Cómo completar tu entrenamiento con una bicicleta eléctrica

El entrenamiento físico es algo indispensable para mantenerse sano. Ya lo decían los antiguos: “Mens sana in corpore sano”, o traducido al castellano, “Cuerpo sano, mente sana”. Por ello es fundamental contar con un buen bagaje de alternativas a la hora de realizar deporte, de manera que nunca nos aburramos de practicarlo, y podamos seguir disfrutando de todas las ventajas que tiene estar en forma.

Mucha gente limita su entrenamiento a salir a correr de vez en cuando entre semana, durante unos pocos kilómetros. Pero seamos sinceros, para la mayoría de las personas, correr no es algo divertido, y menos en un país como el nuestro en el que tan rápido hace un frío de espanto como al mes siguiente hace un calor abrasador.

Muchos pensarán que siempre cabe la posibilidad de hacer deporte en grupo, creando algún equipo para competir o haciendo marchas en grupo. Pero siendo realistas, nuestro nivel de vida actual es prácticamente incompatible con estas actividades de grupo, y siempre habrá motivos por los que no se pueda acudir, además de que estas actividades únicamente se podrían realizar un día a la semana, ya que sería muy difícil poner de acuerdo a tantas personas.

Entonces, ¿qué se puede hacer para estar en forma? La clave está en combinar diversas actividades.  Y el eje central de todas ellas van a ser las bicicletas eléctricas de montaña. Algunos podrán pensar que cómo va a ayudarnos una bicicleta eléctrica a hacer ejercicio, si está precisamente diseñada para ahorrarnos esfuerzo. Bueno, utilizad la imaginación. Imaginaos que salís a correr y de repente empieza a diluviar, u os sentís tremendamente fatigados, o habéis superado vuestra distancia de marcha habitual y vais a tardar mucho en volver a casa. Bien, esto sería un problema serio para muchas personas, pero no para aquellas que hagan uso de una bicicleta eléctrica.

Estas personas simplemente cogerían su bicicleta eléctrica de donde la hubieran aparcado y volverían rápidamente a casa pedaleando o ayudándose de la asistencia eléctrica que proporciona el motor de estas bicicletas. Estas bicicletas eléctricas se pueden dejar en cualquier estación de aparcamiento para bicicletas (con un candado, por favor), de manera que podéis desplazaros hasta un punto X de la ciudad, dejar aparcada la bicicleta, e ir a realizar vuestra actividad física favorita, ya sea correr, nadar, hacer pesas en el gimnasio… Y luego simplemente tendrás que montar en tu bici eléctrica para volver a casa.

“Sí, bueno, pero, me sigo haciendo la misma pregunta, ¿cómo me puede ayudar a hacer ejercicio una bicicleta eléctrica?”.  Esta pregunta se puede responder de dos formas. Una bicicleta eléctrica no es una motocicleta. No arrancas y va sola. Las bicicletas pedelec, por ejemplo, requieren de un esfuerzo por parte del usuario para moverse, por lo que el trabajo es realizado a medias entre el usuario y el motor eléctrico. Además, si no quieres recibir la asistencia del motor eléctrico, basta con que lo desconectes y la bicicleta funcionará como una bicicleta normal.

Esto puede ser muy útil para calentar al mismo tiempo que te diriges al lugar donde vas a realizar tu actividad deportiva y después de realizarla, volver a casa terminando de quemar esas últimas calorías del dulce de la merienda. O también puedes utilizar la bicicleta eléctrica como tu principal forma de entrenamiento.

El ciclismo es un deporte que exige un gran esfuerzo físico, en el que se quema mucha grasa, ya que se trata de un ejercicio aeróbico, y además potencia la musculatura del tren inferior, ya que también se trata de un ejercicio anaeróbico.

Con una bicicleta eléctrica lo que conseguirás será potenciar los beneficios del ciclismo, ya que podrás aventurarte a hacer marchas más largas sin miedo a quedarte sin fuerzas para regresar, intentar superar pendientes más empinadas o probar trayectos más arduos. Cuando te sientas cansado solamente tienes que activar la asistencia eléctrica para recibir la cantidad de apoyo que tú quieras, ya que esto es completamente regulable en función de las necesidades del usuario.

Una persona que esté empezando a realizar ejercicio físico, probablemente necesite una ayuda del 50% o más en sus primeros días, mientras que una persona entrenada y curtida con la bicicleta, puede que necesite un 10% de ayuda al final de su entrenamiento para obtener un extra de rendimiento.

En definitiva, la bicicleta eléctrica es una gran alternativa a los deportes tradicionales, que nos permite prolongar nuestro entrenamiento, haciendo que consumamos un poco de energía extra que hará que vayamos progresando y obteniendo cada vez un rendimiento mayor.

Si estás cansado de realizar siempre los mismos tipos de ejercicios, prueba a utilizar una bicicleta eléctrica como tu centro de actividad física, y descubre todas las ventajas que te puede proporcionar este magnífico vehículo híbrido.

Empieza a hacer deporte con una bicicleta eléctrica

Los ciclos con motor eléctrico son toda una apuesta de futuro. Permiten tanto realizar deporte de alto nivel como pasear sin esfuerzo a aquellas personas cuya forma física dista mucho de ser envidiable. Se adaptan a todas las personas y gracias a su ayuda a la hora de pedalear, permiten alcanzar velocidades de hasta 25 km/h con ayuda del motor. Una vez que se supera esta velocidad, el motor deja de funcionar.

Existen muchas clases de bicicletas eléctricas, estas son algunas de las más habituales:

  • Las urbanas: están pensadas para desplazamientos urbanos y permiten, por ejemplo, ir al trabajo en bicicleta incluso si este está a una buena distancia de casa. Son bicis ligeras, pensadas para pedalear sobre asfalto y que en algunos casos son plegables para poder subirlas a casa o guardarlas en una plaza de garaje junto a otro vehículo.

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Estas bicicletas son la alternativa definitiva, permiten que muchas personas tomen la opción más ecológica del pedaleo con motor eléctrico y dejen aparcado el coche durante la semana. Pero también ayudan a que se haga más ejercicio, ya que además de ahorrar mucho dinero en combustible, se está haciendo deporte.

Este tipo de bicicletas son también ideales para aquellas personas a las que les gusta pasear en bici el fin de semana por los carriles habilitados en su ciudad.

  • Las bicis de carretera: son las que se utilizan para rutas de carretera más o menos largas al estilo de las que se ven en las vueltas ciclistas, pero esta vez con ayuda eléctrica. Además de permitir aguantar rutas más largas sin dificultad también son más seguras, ya que ayudan a que se pueda alcanzar una velocidad más alta y más segura en la carretera incluso si se pedalea cuesta arriba.

Además de ser más seguras para nosotros, son más respetuosas con el resto de los vehículos, ya que no les obligamos a subir una larga cuesta tras nosotros, si no hay posibilidades de adelantar, a velocidades ridículamente bajas para un coche que incluso pueden hacer que se cale.

También permiten incorporaciones más seguras, ya que se puede apurar más al entrar en carreteras congestionadas en las que cada segundo es importante y mantener el ritmo de la circulación fluida.

  • Las bicis fitness: son las bicicletas pensadas para hacer ejercicio sin tener que obtener máximo rendimiento. Generalmente, combinan prestaciones de bicicletas de carretera con la comodidad que ofrecen las bicis urbanas. Por su versatilidad son muy populares y quizás las más vendidas entre todos aquellos que no quieren hacer deporte profesional y buscan una bici que les sirva para ir a trabajar entre semana y para disfrutar el fin de semana.

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  • Las bicis de montaña: como su nombre indica, pensadas para disfrutar al aire libre en plena naturaleza. Dentro de las bicis de montaña existen varias subcategorías, ya que este tipo de deporte tiene distintas especialidades deportivas, como por ejemplo los descensos.

Una bici de descensos tiene diferencias con respecto a una bici pensada para otras categorías, pero prácticamente en cualquier especialidad es posible utilizar bicis eléctricas, si no es para competir, sí para entrenar.

Existen incluso entrenamientos específicos para estas bicis que son cada vez más utilizadas, incluso por deportistas profesionales. Pero para aquellos que solo piensen en disfrutar de un buen rato en su tiempo libre, también existen bicis de montaña menos tecnológicas y mucho más económicas.

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Con las bicicletas eléctricas facilitan que se puedan formar grupos muy heterogéneos para salir a pedalear, ya que si los que tienen menos forma física se ayudan del motor de la bici pueden seguir el ritmo de los más experimentados sin demasiadas dificultades.

Si no quieres aventurarte a comprar una, existen diversos puntos de alquiler de bicicletas eléctricas en la península, donde tienes la opción de probarlas a fondo para saber cual es tu modelo ideal.

Vehículo mas que deporte

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Foto: JPC24M (Flickr)

El ejemplo de ver a miles y miles de personas de otros países que se mueven a diario en bicicleta a calado en España, donde en los últimos años se ha multiplicado el número de usuarios de este medio de trasporte.

No obstante aquí se ha querido promocionar el uso de este vehículo adaptando su uso en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, para un publico que no busca en la bicicleta una forma de hacer ejercicio, sino más bien un medio de trasporte que desatasque las vías circulatorias y alivie los terribles atascos que se forman y que no sólo paralizan la ciudad, también causa enormes cantidades de contaminación.

Pero introducir la costumbre de pedalear no resulta aquí tan sencillo como en países como Holanda, donde la mayor parte de los recorridos suelen ser llanos, por lo que el desgaste físico es muy reducido. En lugares con cuestas como Madrid muchos personas llegarían cansados y sudados a sus destinos, que pueden ser puestos de trabajo, bares, etc. y por ello no se extendía demasiado el uso de la bicicleta.
La solución ha sido la introducción de bicicletas eléctricas, cuyo motor facilita mucho el pedaleo y disminuye enormemente el esfuerzo necesario y hace que pueda irse en bici a cualquier sitio sin necesitar después una ducha y una bebida isotónica.

Este tipo de vehículos no están al alcance de todo el mundo, con precios que superan de forma holgada los 1.000 euros, por lo que la mayoría emplea los servicios municipales de alquiler, pudiendo desplazarse dentro del municipio, y dejar la bicicleta en alguno de los lugares habilitados.

A pesar de los precios, gracias a planes de ayudas como el Plan MOVEA o la ayuda de hasta 250 que ofrece el Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB), la compra de éste tipo de vehículos aumentó un 77% en 2014 respecto al año anterior.

Las bicicletas eléctricas de momento han llegado de forma más evidente a las grandes ciudades, especialmente gracias a los servicios de bicicletas municipales, y han logrado reducir la contaminación y el trafico de forma evidente. Pero es cuestión de tiempo que los precios de estos vehículos vayan reduciéndose y siendo cada vez accesibles a un mayor número de personas en cualquier lugar y no sólo en las grandes ciudades.

Aún falta mucho para alcanzar los niveles de la anteriormente mencionada Holanda o países como China o Vietnam. La falta de instalaciones dificulta el uso compartido de las carreteras y hace que resulte peligroso circular en bicicleta y no son muchos los valientes que se decidan a llegar pedaleando a trabajar esquivando coches y motos en los atascos de la mañana, pero con iniciativas como la del Ayuntamiento de Barcelona se logra que el números de ciclistas aumente, por lo que las presiones a las autoridades para la progresiva construcción de carriles-bici aumentaran.