TRX, un entrenamiento completo

En posts anteriores os hemos mostrado algunos métodos de entrenamiento que se alejan de las salas clásicas de gimnasio: el crossfit y la calistenia. Hoy os traemos uno que no se ha puesto tan de moda pero que es muy efectivo, el TRX o entrenamiento en suspensión. Solo necesitas una banda de nylon especial como equipamiento, tu propio cuerpo y fuerza de voluntad.

El TRX puede utilizarse en casa

Esta modalidad utiliza una cinta de medida regulable con un anclaje en un extremo y dos soportes en el otro. Se trata de un entreno en suspensión porque los brazos o las piernas se encuentran apoyados en las empuñaduras, de manera que permanecen en el aire. Para instalar este mecanismo puedes hacerlo en la pared, o simplemente ayudarte con una puerta cerrada, lo que hace que sea muy fácil de utilizar en cualquier parte. Esto se une al peso del equipo, que apenas llega al kilo, de manera que lo podemos trasladar y utilizar en nuestros viajes para no perder la forma.

Los beneficios que derivan del TRX son muy numerosos. En primer lugar, los músculos estabilizadores son los que más trabajan, por lo que se conseguirá una mejor postura a la hora de realizar otros ejercicios y se evitarán lesiones. También sirve para el desarrollo muscular, pues utilizando el propio peso corporal, todo el cuerpo trabaja en la realización de un movimiento, contribuyendo a incrementar la fuerza en las partes involucradas. De todas maneras, el mayor beneficiado es el “core”, ya que buscando el equilibrio, los abdominales y las lumbares trabajarán de forma continua fortaleciendo una de las partes más demandadas por los deportistas.

La gama de ejercicios que se pueden realizar es amplísima. Aquí os mostramos algunos:

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